viernes, 13 de septiembre de 2013

Carta a la oscuridad

Intento contener el verbo para no dañarme más. Pero ahora más que nunca, creo que esto será una liberación.
Hoy te diré todo aquello que te escupiría a la cara, para que de una vez por todas supieses el horror al que me has sometido. Al que sometes a todas las que atrapas en tu tela de araña, "hombre simple".
Siempre fuiste de retórica fácil, verdad?
Hubo un corto espacio de tiempo en el que luché contra ti, contra todo lo que me hacías sentir, no tú, la idea que tenía del hombre que supuestamente eras.
Un hombre culto, el Marqués de Sade también lo era.
Eso es lo que creo que eres hoy: un sádico psicópata.
Tú no sientes.
Buscas tu presa fácil, débil y atacas en el momento preciso.
Anulas absolutamente la voluntad de las personas a las que consigues que se "enamoren" de ti.
Las usas a tu antojo.
Usas las mismas palabras, el mismo patrón.
Hablas de honor cuando se nos presenta alguna duda, porque sabes? Siempre estuvo la duda ahí.
No sabes lo que es el honor.
Por mucho que tus padres se empeñasen en repartirlo por igual entre sus hijos, creo honestamente que el honor se lo llevaron todos tus hermanos.
Tú no eres más que un desgraciado, que utiliza el verbo y a las personas hasta que las destruye.
Ojalá pudiese proteger al resto de mujeres a las que harás lo mismo una y otra vez, porque sé que lo harás.
Ojalá pudiese proteger a tu mujer y a tus hijas, para que supiesen a quien tienen en su casa.
Pero no puedo.
Me queda el consuelo de que algún día, como yo, como tantas otras, se den cuenta de que eres tan sólo eso, un auténtico fraude como persona.
Me das pena.

Sólo me alegro de una cosa, mientras duró esa idea que tenía de ti, fui feliz.
Ahora vuelvo a serlo, con la persona que ha entendido quien me ha estado haciendo tanto daño.
Quien me apartó de él haciéndome creer que era mejor.
Tú, ser oscuro, no eres mejor que nadie. Eres ruin y rastrero, eso sí, con una mente privilegiada que sólo sabes usar para dañar.

Casi consigues acabar conmigo, pero no te daré esa satisfacción.
Ahora, soy libre. Soy libre de ti y tus mentiras.
Es mejor que desaparezcas. Hazme caso.
Porque fui demasiado buena, pero estoy aprendiendo a ser peor que tú.

Adiós, oscuridad.
Ojalá hubieses aprendido algo de tu bendito padre. Desde dónde esté, estará revolviéndose de dolor. Estoy segura.

9 comentarios:

  1. Hola. Vine de visita y me conmueve el contenido de esta carta a la oscuridad. Me conmueve por el dolor que transmite y que probablemente solo otra mujer reconoce.
    Un abrazo

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  2. Le tuve en un pedestal. Le admiraba. Fui una niña loca, lo sé. Pero no me arrepiento. Porque cada una de mis letras fueron verdad. Cada una de mis caricias. Y cada uno de mis besos.
    Ahora cayó, cayó tan hondo que ni él mismo lo sabe. Jamás sabrá, que me enseñó a odiar. A desconfiar del ser humano como jamás lo hice.
    Ese ha sido su único regalo verdadero.

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  3. Niña, libera tu dolor, por desgracia es suma y sigue.

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  4. Hola otra vez

    Lo creas o no, me he enganchado a tu blog, tal vez porque en estos momentos me siento identificada a ti, o porque estoy pasando por una situación similar a la tuya; el se definía como un hombre simple, el que yo amo como un hombre primario; alguna similitud hay no? pero no dejes que el dolor se convierta en odio, se que la rabia asoma y hay que escupirla, hay que arrancar de las entrañas el dolor parece que mata, que corroe la vida como un ácido que quema y duele, pero no caigas en la trampa del odio, se que es fácil opinar, pero si te lo digo es porque yo ahora lo odiaría, le daría de leches, le sacudiría hasta arrancarle el alma, pero no, no quiero caer en esa espiral de destrucción, prefiero creer que se acabó por motivos X, todo tiene un fin, hay que asumirlo aunque duela, hasta la muerte se asume y tu estas viva

    Un abrazo enorme para ti y tu soledad

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  5. A ver, a ver que me estoy liando, no puede ser el mismo, tiene que ser casualidad

    te dejo mi correo por si quieres escribirme

    llamamecote@gmail.com

    si no dime alguna pista más las iniciales d su nombre o alguna pista,

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  6. Dime que es una casualidad, porque si no, me da un infarto

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    Respuestas
    1. Tranquila, no es el mismo

      Un besito

      ademas creo que yo ya sé de quién hablas, parla italiano? non si?

      baci

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